Barcelona Alzheimer Treatment & Research Center

terapias no farmacológicas

terapias no farmacológicas

La enfermedad de Alzheimer (EA) es la causa más frecuente de demencia, representando más de un 50% de los casos. En los últimos años su prevalencia ha sufrido un aumento exponencial. Desafortunadamente, aún no se ha descubierto ningún tratamiento curativo. Los tratamientos farmacológicos existentes, como los inhibidores de la acetilcolinesterasa, sólo permiten retrasar la progresión de los síntomas hasta un máximo de un año. Actualmente, sólo la combinación de tratamientos farmacológicos y no farmacológicos puede ampliar el período de mejor calidad de vida.

En este escenario, las terapias no farmacológicas emergen como un tratamiento potencial para las personas con demencia, centrado en enlentecer o retrasar el declive cognitivo y funcional, así como minimizar la sobrecarga de sus cuidadores. Las terapias no farmacológicas ofrecen un amplio rango de actividades que proporcionan estimulación cognitiva en un marco social. Las instituciones dedicadas al tratamiento de las personas con demencia suelen utilizar diferentes técnicas de estimulación cognitiva, tales como la orientación a la realidad, la reminiscencia, la validación y programas computarizados de rehabilitación cognitiva.

Estudios recientes han demostrado que la combinación de tratamientos farmacológicos y no farmacológicos puede producir efectos beneficiosos en pacientes con EA porque la neuroplasticidad permite modificar su rendimiento a través del entrenamiento cognitivo.

Las sesiones de estimulación cognitiva suelen tener una duración de una hora con una frecuencia de 2 a 3 sesiones semanales.

No obstante, en Fundació ACE se creó un programa mucho más extenso, cubriendo 8 horas diarias de lunes a viernes. Se trata del Programa de Psicoestimulación Integral (PPI), creado por los fundadores de Fundació ACE, Lluís Tárraga y Mercè Boada, diseñado para mejorar, preservar y promover la independencia de los pacientes con demencia leve a moderada en sus actividades de la vida diaria, así como reducir la sobrecarga de los cuidadores.

Así, desde 1991, en Fundació ACE se ha estado utilizando el PPI como tratamiento integral de pacientes con demencia, principalmente tipo Alzheimer, habiendo obtenido hasta la fecha los beneficios de dicho programa más de 1400 usuarios.

El PPI se define como una estrategia terapéutica fundamentada en la presencia de la neuroplasticidad cerebral y basada en la neuropsicología cognitiva, en la terapia de modificación de conducta y en el estado biopsicosocial del individuo, con el fin de mejorar y/o enlentecer el proceso clínico-evolutivo, a corto y medio plazo, de la persona con demencia. Se utiliza el término “Programa” ya que se establecen pautas de actuación global para cada caso, en relación con su estado clínico y características personales premórbidas, previa historia personal y familiar y evaluación neuropsicológica.

El término “Psicoestimulación” tiene su razón de ser en función de las intervenciones terapéuticas que, implícita o explícitamente, persigue la neuropsicología mediante la estimulación y rehabilitación de las funciones cognitivas. Finalmente, el calificativo “Integral” viene justificado por la atención que se ofrece al paciente y a su entorno familiar. Esto es integral, tanto en sus déficits como en sus excesos, como integrador en su ecosistema, familia y entorno social, entendiendo que toda enfermedad tiene una raíz biológica, social y cultural.

Los resultados de un estudio reciente de nuestro equipo han mostrado que las personas con demencia tipo Alzheimer que fueron sometidos al tratamiento no farmacológico con el PPI, además del tratamiento farmacológico, se mantuvieron cognitivamente estables durante más de 6 meses, no encontrándose cambios significativos hasta los 9 o 12 meses de seguimiento, aunque menor que el declive anual reportado previamente en este tipo de pacientes.

Tampoco se encontraron cambios funcionales ni psiquiátricos durante el año de tratamiento. Por lo tanto, los resultados sugieren que el PPI puede ser un tratamiento eficaz para mantener el nivel cognitivo, funcional y psicológico en personas con demencia leve a moderada.