Atención y tratamiento

Decálogo: la Navidad con Alzheimer

18/12/2019

 

Cada año, durante las fiestas de Navidad y Fin de año, la mayoría de familias se reúnen para pasar un tiempo juntas. Son días de fiesta y de cambios y es inevitable que afecten a todo el mundo: también a las personas que conviven con la Enfermedad de Alzheimer. En dos semanas se concentran muchos días de fiesta, fechas que, como es lógico, modifican la rutina que, para las personas afectadas de Alzheimer, es tan necesaria.
 
El objetivo de este decálogo es ayudar a las familias que tienen alguien afectado por la enfermedad a enfocarlo de manera sencilla. Por un lado, el o la cuidador/a principal tienen que poder descansar y aprovechar para coger fuerzas y, por otro, la persona con Alzheimer tiene que poder mantener una rutina que la haga sentir segura y confiada, para evitar cambios de humor o alteraciones emocionales. 

La persona con Alzheimer, en el transcurso de la enfermedad, pierde capacidades cognitivas pero no emocionales. Es capaz de disfrutar, sentir y sufrir como cualquier otra. Hacerla sentir querida, respetada, ser parte de la familia o del grupo es el mejor regalo que le podríamos hacer: unas fiestas que sean tiempos de confort y felicidad para todo el mundo.

 

1.

Es preferible que la persona con Alzheimer celebre estas fiestas en un entorno conocido. Si no es posible y se trata de la casa de otra persona o de un restaurante, tenemos que procurar que se sienta relajada. También sería recomendable evitar los temas de conversación que la puedan alterar excesivamente. Si hay niños lo más recomendable es explicarles la situación de manera comprensible y serena pero en todo caso, se tiene que vigilar que la persona con demencia no se vea afectada por el ruido o por los juegos de los niños.

 

2.

Es una buena idea hacerlas partícipes de la organización de las celebraciones, según la capacidad de cada cual. Con tareas sencillas (supervisadas, si hace falta) como, por ejemplo, poner las servilletas en la mesa, podemos hacerlas sentir que son una pieza clave de nuestra Navidad. Es importante no reñirlas si no hacen bien alguna de estas tareas.

 

3.

Es bonito reunirse con la familia y con los amigos. No hay que limitar los grupos, la persona con Alzheimer también puede participar de estas fiestas. No tenemos que entrar en conflicto por su manera de vestir, pero con mano izquierda tenemos que procurar que se vista de forma adaptada al entorno de las fiestas y vaya al barbero o a la peluquería, si es posible.


4.

El exceso de estímulos puede provocar ansiedad. La ansiedad se manifestará en forma de ganas de irse o mal humor. Para gestionar la ansiedad lo más adecuado es separarlas físicamente de allá donde estaban (no hay que salir de la sala: con ocupar otro asiento sería suficiente) y hacer alguna actividad relajada. Por ejemplo, leer un libro o una revista, jugar una partida de dominó, etc.

 

5.

De la presencia de personas que no ve frecuentemente puede resultar que la persona afectada no reconozca o no se acuerde de los nombres o de quién son. Tenemos que procurar no hacerle evidente el síntoma, no insistir en que ya le/la conoce. “Es José”, sencillamente. No reconocer a alguien es un síntoma más de la enfermedad.

 

6.

¡IMPORTANTE! Tenemos que vigilar la comida y la bebida. A menudo, las personas con Alzheimer no detectan la sensación de estar llenos y continúan comiendo, lo cual puede generar malestar posterior. Con la bebida se tiene que tener cuidado porque puede tener un efecto adverso con la medicación: fármacos como los antidepresivos o los antipsicóticos potencian el efecto del alcohol.

 

7.

Procuremos vigilar y mantener la regularidad en las deposiciones y los hábitos de micciones: el cambio de rutina podría hacer que se olvidasen.

 

8.

Tenemos que intentar mantener la actividad cognitiva y física habitual los días que duren las fiestas. Leer, jugar, pasear, pintar, bailar... También se tiene que procurar mantener los mismos horarios en cuanto a la medicación y al reposo.

 

9.

Tenemos que fomentar un ambiente relajado, sin ruidos estridentes o desagradables, sin alboroto. Tenemos que mantener la distancia entre la persona con Alzheimer y las posibles causas de estrés. Es bueno tener pensadas actividades como dibujos para colorear o libros que les interesen, etc. También es recomendable intercalar espacios de descanso entre la comida y la cena, por ejemplo, en los días clave. Y sobre todo, si la persona con demencia desconecta de la conversación o deja de participar, es importante que respetemos esta pausa pero que estemos atentos a sus necesidades.

 

10.

Tiene que ser una Navidad para todo el mundo. El cuidador principal tiene que dejarse ayudar y es importante organizarse para que no recaiga todo constantemente en la misma persona. El descanso y la diversión, así como sentirse querido, son necesarios tanto para las personas con Alzheimer como para sus cuidadores.
 

 

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