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Dia Internacional de la Mujer y la Niña en la ciencia

 
Entrevista a la Dra. Isabel Hernández y la Dra. Victoria Fernández

Con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia hemos querido reunir a la Dra. Isabel Hernández y la Dra. Victoria Fernández, madre e hija, para conocer sus opiniones y perspectivas sobre el papel de la mujer en la ciencia basadas en su experiencia profesional.  

La Dra. Isabel Hernández, neuróloga y responsable clínica en Ace durante 25 años, ha dedicado toda su vida a la medicina y ha sido una de las personas que ha dejado una marca imborrable en Ace Alzheimer Center Barcelona.  

¿Como era tu madre? ¿Alguna vez intentó frenarte en tus decisiones académicas? 

IH: No pude disfrutar de mi madre porque falleció cuando yo tenía 12 años. Ella no pudo animarme a ningún tipo de experiencia en la ciencia, lo tuve que ir haciendo poco a poco yo sola. De hecho, soy la única mujer de toda la familia que ha hecho carrera universitaria de medicina y la única mujer de 4 hermanos. En casa mi referencia siempre han sido los hombres, no mi madre.  

¿Por qué decidiste dedicarte a la medicina y, en concreto, a la neurología? 

IH: En la adolescencia toda mi pasión era ayudar a las personas y conocer el porqué de las cosas y medicina era la carrera que me llenaba más en aquel momento. Al acabar medicina, me dediqué a la neurología por una simple razón; mi madre murió de una hemorragia subaracnoidea. Quise saber el por qué, y cuando entré de interna en el hospital lo primero que hice fue buscar el historial clínico de mi madre para enterarme de lo que había pasado. Mi madre fue la impulsora que yo decidiera hacer neurología, y como para llegar a ser neuróloga tenía que hacer medicina, hice medicina.  

¿Cómo fueron tus inicios en el sector sanitario? 

IH: ¡Uy, hice de todo! Desde urgencias domiciliarias, guardias nocturnas, médico de familia... Y mientras tanto, me iba formando en neurología haciendo la especialidad en el hospital. Hasta que ya llegué a hacer de neuróloga de cupo en ICS y posteriormente en fundación Ace, donde pasé los 25 últimos años de mi carrera profesional.  

En general, la ciencia se considera un mundo de hombres. ¿Hasta qué punto has notado que realmente ha sido así? 

IH: En mi caso nunca he notado diferencia de género porque siempre he estado rodeada de varones que me han apoyado tanto cuando hacia la especialidad, como cuando en casa mi padre era mi primer defensor de que tirara para delante e hiciera lo que me gustaba. En eso, le tengo que agradecer todo a mi padre. Posteriormente, los compañeros con los que he trabajado siempre me han apoyado. Si que es curioso que cuando llegué a la fundación éramos un matriarcado: todas éramos mujeres. Me llamaba la atención por qué las demencias no les gustan a los chicos que hacen medicina, no les gustan a los especialistas en neurología porque es una subespecialidad en la que hasta ahora poco se puede hacer por curar a nadie y en la que hay que tener empatía. Empatía con los pacientes y con las familias, y en eso las mujeres vamos más sobradas que los hombres. Creo que la cosa va por ahí.  

¿Qué es lo más complicado de pertenecer a un puesto de dirección siendo mujer? 

IH: Intentar conciliar a todos los que trabajaban a mi cargo, enfadarme cuando me tenía que enfadar, intentar que vinieran a mi carril y procurar que la alta dirección me apoyara en las decisiones que tomaba.  

¿Te sentías reconocida? 

IH: En general, sí me sentía reconocida. Había situaciones que las tenía que pelear más, pero yo creo que sí, que al final me sentí reconocida.  

Desde que comenzaste a ejercer, hasta tu último año, ¿cómo ha sido la evolución del sector sanitario? 

IH: Sobre todo, en la digitalización de las cosas... yo empecé con lápiz y papel haciendo las historias clínicas. El primer ordenador que utilicé para hacer un informe fue el que teníamos en la fundación Ace cuando abrimos la unidad de diagnóstico en 1996. Tener que ir digitalizando todos los historiales clínicos y toda la evolución a lo largo de estos 25 años, es lo que más ha cambiado. El trato con el paciente y el trato con las familias es el mismo de siempre, en eso no puede haber cambios, es lo que es. Hay que estar ahí, apoyar y acompañar hasta el final.  

Con ya una visión de toda tu trayectoria profesional, ¿se han cumplido las expectativas de aquella Isabel que entraba por primera vez a la facultad? 

IH: Yo creo que se han cumplido bastante todas las expectativas, yo quería ser y he sido médico. He pasado por dificultades, subidas, bajadas, tropezones... pero al final he hecho lo que me gustaba hacer, que era tratar clínicamente al paciente, ayudarlo en su evolución y, si era posible, curarlo. Yo creo que sí, que se han cumplido mis expectativas, lo que pasa es que en el camino también he dejado cosas por hacer y quizás ahora pues estoy intentándolas resolver. 

¿Como por ejemplo? 

IH: Como por ejemplo dedicarme a la familia y a otras tareas que van más allá de la medicina.  

 

La Dra. Victoria Fernández es una investigadora especializada en bioinformática, ciencias de la vida y genética. Durante varios años, desarrolló su carrera en la Universidad de Washington y, recientemente, ha asumido el cargo de responsable del programa de genética en Ace Alzheimer Center Barcelona

¿Qué ha significado para ti tener una madre dedicada a la ciencia? 

VF: Un referente. No recuerdo a que se dedicaban las madres de mis amigas en el colegio, pero sí que recuerdo que en bachillerato la profesora preguntó si algún padre podría venir a explicar su trabajo y mi madre fue la única madre que vino y explicó la demencia a chicos de primero de bachillerato. El tener un referente de alguien como mi madre quizás sí que me hizo interesarme más en seguir esa vía de ciencias biomédicas o de ciencias versus amigas que se dedicaron más a literatura, económicas o deporte.  

¿En qué momento supiste que querías dedicarte a la ciencia? ¿Lo tuviste claro desde pequeña? 

VF: Desde siempre supe que quería dedicarme a la ciencia. Mi madre es doctora, pero por el lado de mi padre hay 4 doctores más, por lo que siempre he tenido referentes en este ámbito. En las cenas de navidad siempre había discusiones y comentarios de ciencia, pero era medicina. Yo lo que tenía claro es que a la medicina no me quería dedicar, quería hacer ciencia y descubrir el porqué de las cosas, pero no quería hacer medicina.  

¿Serias capaz de compartir algún consejo que hayas recibido de tu madre? 

VF: Más que consejos, lo que hizo mi abuelo con mi madre: apoyo y dejar hacer.  

¿Qué cambios has visto entre España y Estados Unidos en relación al papel de la mujer en la ciencia? 

VF: El papel de la mujer en la ciencia es difícil estés donde estés. Creo que en Estados Unidos son más conscientes de que es un problema y están poniendo medidas para ello. En el sentido de que, cuando se habla del reclutamiento se intenta hacer reclutar a mujeres o en el papel comunican que se intenta hacer un esfuerzo para que haya este balance. Hace poco que estoy en España, pero aquí me da la sensación de que no tienen tan claro que haya una dificultad para la mujer en avanzar y mantenerse en la ciencia. No quiero decir que lo pongan fácil en ningún sitio, pero al menos en Estados Unidos reconocen el problema.  

¿Como ves el futuro en relación a la mujer y la ciencia? 

VF: Espero que prometedor porque los jóvenes están reclamando ese cambio. Así como desde arriba no se ve tanto, desde abajo se ve que la gente es consciente y que quiere aplicar ese cambio. Espero que entre todos hagamos esa mayor exposición y presencia de mujeres en ciencia.  

 

Isabel y Victoria comparten una profunda pasión por la ciencia y un insaciable deseo de entender el porqué de las cosas. Su dedicación no solo se refleja en sus logros profesionales, también son un ejemplo para aquellas personas que quieran dedicarse a este ámbito en el futuro. 

¿Qué consejos daríais a todas aquellas niñas que quieran dedicarse a la ciencia? 

IH: Las niñas que quieran dedicarse a la ciencia que vayan poco a poco y una vez decidan lo que quieren hacer que vayan para delante y disfruten de lo que hacen. Lo importante es disfrutar de lo que uno hace.   

VF: Tienes que hacer lo que te gusta. A la ciencia no te dedicas por dinero, te dedicas porque haces cosas que luego dan unos resultados y unos productos que te llenan de ilusión, orgullo y satisfacción.  

¿Habéis tenido algún referente femenino en la ciencia? 

IH: Para mí el mayor referente femenino que he tenido ha sido mi jefa, la Dra. Mercè Boada. Ella fue la que me introdujo en el mundo de las demencias y la que me ha acompañado durante estos 25 años para dedicarme a una subespecialidad difícil. 

VF: Tengo la referencia de mi madre. Yo me dedico más a la investigación básica, mi jefa de doctorado era mujer y he tenido colaboradoras en Washington University que han sido un referente demostrando que es posible llegar a hacer las cosas. No hay que desistir, habrá días duros, pero debes seguir hacia delante.  

¿A qué dificultades deben enfrentarse las mujeres que eligen una carrera científica? 

VF: La sociedad desafortunadamente todavía es muy patriarcal e indirectamente a las mujeres nos cae el peso de los niños. Tu pregúntale a cualquier padre si sabe el nombre del pediatra, la mayoría te van a decir que no. Indirectamente, la sociedad espera que sea la madre la que vaya corriendo a recoger al niño cuando está enfermo. La sociedad tiene que cambiar esos prejuicios y visión de los roles de padre y madre. Tú vas a un colegio y la mayoría de los profesores son mujeres ¿por qué no hay chicos? Igual que queremos mujeres en la ciencia, ¿por qué no también más hombres en otros sectores? Así veremos que no la mujer es la que siempre debe ocuparse de los niños, igual que no siempre tiene que ser una mujer la que está como maestra. Existe un patriarcado, a veces tu das una idea y nadie te escucha, y la misma idea la da un hombre y la escuchan. Eso es frustrante, esas son las primeras cosas que hay que cambiar.  

IH: Nuestro caso es un poco especial, mi marido se ha dedicado durante muchísimos años a cuidar también de ellas y a permitirme a mí a ejercer mi profesión. Una de las cosas que me dijo mi marido fue “yo me he casado con un médico, no me he casado con un ama de casa”. Ahí empezó la relación de compartirlo todo, yo pienso que en nuestro caso la relación con los hombres ha sido más o menos interesante.  

Qué medidas debemos llevar a cabo como sociedad en el ámbito de la ciencia para igualar la brecha de género. 

VF: Lo que he mencionado antes. Asimilar que por que seas hombre o mujer no tienes unas profesiones asignadas, tú puedes hacer lo que quieras y tienes que asumir que cuando te llega un CV diferente lo tienes que aceptar. Todos somos igual de válidos.  

IH: No mirar el género ni la foto en el CV sino las cualidades y capacidades de esa persona.  

En vuestra carrera profesional ¿os habéis notado menos reconocidas que vuestros compañeros? 

IH: En mi caso no. Quizás porque toda mi trayectoria profesional ha sido dedicarme al paciente, estar con él y sacarlo adelante. No me he sentido discriminada en absoluto.  

VF: En mi caso tampoco y quizás por eso también estoy donde estoy, he salido adelante porque he tenido apoyo alrededor. Mi supervisora era mujer por lo que siempre hemos estado las unas con las otras, en trabajos posteriores he tenido hombres como jefes, pero eran muy conscientes de las dificultades que teníamos las mujeres y siempre nos han apoyado. He tenido suerte de tener un buen apoyo alrededor mío.  

Si pudieseis volver hacia atrás y con la visión que tenéis ahora, ¿cambiaríais algo? 

IH: ¿Para qué? Hemos llegado donde estamos y yo creo que hemos hecho todo lo posible por ser felices a lo largo de nuestra trayectoria profesional. Ha habido bajones claro, pero no puedes volver atrás, tienes que seguir hacia delante.  

VF: Yo lo único que cambiaría es no dejar de hacer cosas por creer que no puedes tomarte un descanso por ser mujer. Si vales, vas a estar allí y te van a venir a buscar.  

¿Creéis que es importante visibilizar la mujer en la ciencia? ¿Por qué? 

IH: Yo creo que cada vez más la mujer está siendo visible en la ciencia. No debemos entrar en diatribas entre hombre y mujer, pienso que todos debemos tener las mismas posibilidades y todos hemos de poder trabajar en lo que nos gusta. La mujer y el hombre son visibles si valen. Lo importante es hacer las cosas que te gustan y sacarlas adelante para así ser productivo en tu ámbito de trabajo.  

VF: Opino igual. Yo creo que las mujeres y los hombres deben ser visibles, que se vea que hay una igualdad en todos los sitios. Si que considero que debemos mostrar más a los menores en cada profesión, en este caso las mujeres en ciencia, pero también a los hombres en otros sectores donde no abundan. 

 

Puedes disfrutar de la charla completa aquí:

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